miércoles, 30 de septiembre de 2009

- ¿Esos, los sospechosos? Ah son mis amigos.-


Con frecuencia y para convencerme de que es así repito una de esas frases de batalla que todos tenemos, en este caso “con la dificultad que significa empezar algo” me parece que es la apropiada. Hace un par de semanas se me encomendó la tarea de hacer las veces de editor de una publicación que promete tener muchas cosas que decir.

Los humanos somos esencialmente una especie curiosa que gusta de compartir los objetos o las ideas que surgen de satisfacer nuestros intereses por conocer. Este proyecto se trata precisamente de eso, de transmitir un conocimiento acerca de algo, de hacer acopio de cualidades humanas del espíritu y del intelecto sin olvidar las habilidades técnicas pues también se deben sentir y hacen parte del narrar bien.

Con muchos de ustedes he compartido aulas de clase, estudios de radio, lugares de trabajo, artículos en varias publicaciones o hemos estado detrás de mesas y micrófonos en conferencias, y seminarios, hasta en las noches de bar han surgido temas y charlas que han valido cada momento. Así las cosas establecer un línea editorial para un proyecto es mucho más fácil, ya que conozco qué piensa cada uno de ustedes sobre los temas que les apasionan, tanto los que hacen parte de su ejercicio profesional como los que nutren un interés personal paralelo a eso con lo que se  crece cada día y que también sirve para pagar los servicios y los caprichos.

Algunos tendrán que robar horas de sus estudios que hace rato superaron el pregrado, otros tomarán un poco del tiempo de sus proyectos, trabajos y familias para ejercer, como decía Foster Wallace, el valiente oficio de escribir cosas para que otros las lean. Frente a este panorama no hay temor o duda, ya que conozco cosas que son muy de ustedes:  la visión particular, la rigurosidad en el análisis y el buen uso del lenguaje para que doctos y legos conozcan su visión de lo que pasa en el cine, la literatura, la música, la tecnología, la historia, el arte, la ciencia y cuanta curiosidad nueva se pueda aparecer.

Como profesionales que son, economistas, ingenieros, arquitectos, literatos, sociólogos, musicólogos, publicistas, médicos, sería larga la lista, son libres de escribir acerca de temas ligados con sus profesiones; pero lo que también hace interesante la publicación es la posibilidad de encontrar un ingeniero que desde su perspectiva habla sobre literatura o un economista que entiende el cine o un antropólogo que conoce de arte. La posibilidad de no solo escribir de temas profesionales le dará a los lectores un acercamiento que no se encuentra con facilidad en esta cantidad de información absorbente que se consigue con dos palabras y un clic. De otro lado, algunos de ustedes están fuera del país o salen de él con frecuencia, crónicas de viaje y todo el universo que los rodea sería valioso para los que viajan con las experiencias de los otros.

Desde luego que los ensayos tienen lugar, lo interesante es generar opinión, pero las historias también son bienvenidas y caben todas: de terror o de amor, géneros tan similares,  y las que estén en el medio, ficción o realidad ustedes eligen, pasado o presente, por qué no, se les recibirán con el respeto que se merecen. La extensión de los escritos también es flexible: ventaja de ahorrarnos el papel y que sea a través de la red.

Con otros de los destinatarios de esta invitación nunca he hablado, jamás hemos trabajado, de algunos conozco su labor en distintas áreas y otros han sido recomendados por personas cuyo criterio es prenda de garantía: para ellos van las mismas palabras y el mismo ofrecimiento a participar de este esfuerzo, igualmente para los que no tienen el lenguaje escrito como su primer vehículo de comunicación, una imagen o una canción hacen parte del tener qué contar y también tendrán su espacio con el mismo respeto que se tiene con las palabras: otra bondad de la red, poder mezclar los lenguajes. Es probable que su trabajo motive a los que solo escriben o que el de ellos lo haga con ustedes, quizá nuevas sociedades creativas se puedan producir.

Ahora el dinero, vilipendiado casi siempre con justas razones, pero necesario. Entiendo el esfuerzo que demanda el ejercicio de escribir; por eso en la medida de las posibilidades será remunerado, no puedo decir que inmediatamente, hay que empezar primero; por eso les pido un compás de espera breve para que cada letra, imagen o sonido que de ustedes provenga tenga como premio algo más que un buen número de lectores jóvenes.

Locker, así se llama este proyecto, es una publicación que partió del esfuerzo de unas personas que la sostuvieron por un buen tiempo de manera impresa y para un público mucho más joven del que buscamos ahora; los tiempos cambian y las publicaciones lo deben hacer, para lograr el tránsito entre la versión anterior y la nueva se unieron esfuerzos con diseñadores gráficos de gran recorrido, cuyo trabajo también conozco de buena forma, más un equipo de mercadeo que buscará que las herramientas que se necesiten puedan estar a mano; no les ofrecería hacer parte de esta intensión de comunicar de adolecer del respaldo necesario para hacer las cosas de la mejor manera y que se puedan sostener en el tiempo.

En espera de sus propuestas.


Leonardo Hernández.
  

martes, 8 de septiembre de 2009

Un Gato en la Avenida.

Hace unas horas, aún era de noche, cabe aclarar que aquí tienen casi la misma duración que los días. En un recorrido de esos en los que pocas cosas novedosas pueden pasar; en esta ocasión si pasó una y  llevó a un serie de reacciones tanto propias como de los que me acompañaban. Contaré las mias.

Los gatos son unos seres que se mueven entre la cautela y la osadía, son amigos del sueño diurno y del vagabundeo nocturno. El que vimos anoche, seguro olvidó la cautela  y el vagabundeo le paso factura. A un lado de la avenida, que a esas horas es veloz para el tráfico esporádico de automóviles, se encontraba medio escondido entre una protección de obra,  esas telas verdes que ocultan las construcciones en proceso y que vemos  por todos lados. Era un gato joven. No nos hubieramos percatado que estaba ahí sino fuera porque los canes que nos acompañaban se alteraron un poco, eso si, menos de lo usual cuando se encuentran con los felinos a los que les gusta perseguir, seguro por el ejercicio de no alcanzarlos, como he dicho los gatos son cautos y se mantienen cerca  a los lugares que les brindan protección: recovecos, puertas y árboles.

El amigo que me acompañaba, al que le agradezco la ayuda que me presta por estos días, dueño del par de perras, tomó sin embargo las medidas para que no se la tomarán con el pobre animal que estaba tirado entre las telas; continuamos unos metros más y nos detuvimos. Algunos gatos, a los humanos tambien nos pasa, se petrifican frente al daño inminente; al voltear esperaba ver al felino usando toda su agilidad para poder seguir en el vagabundeo nocturno, sin embargo no se movió a pesar que ya se habían alejado el par de fauces bastante más grandes que él.

Así las cosas se notaba algo anormal, un suceso diferente en un recorrido que no ofrecía ningún sobresalto. Me acerque al animal, después de una anécdota con un par de gatos mios, bueno y de dos parejas diferentes que los acompañaron, me gusta recordar a unos y a otras; mire las pupilas de este que era blanco, estaban dilatadas, la siguiente evidencia de la cercanía de la muerte era que respiraba con dificultad; intentaba  llenar los pulmones lo más que podía, se veía en su inmovilidad y en su afán por hacerlo la intención que   los animales tenemos por mantenernos con vida; claro, en los humanos hay excepciones.

En el afán por respirar y agarrar eso que algunos de buena manera han llamado aliento de vida y en la imposibilidad de lograrlo, se mostraba el intersticio entre la vida y la muerte: la agonía. Se notaba la impotencia del gato, a lo mejor con la mirada perdida podía ver que se moría; no solo sentir, también ver, seguramente los sonidos se le apagaban o no importaban, es probable que ya no tuviera importancia nada, la muerte es inefable y los animales, de esto si estoy seguro, no tienen cargas morales que les hagan temerla, simplemente les llega, así, de repente, porque con la vida solo límita la muerte.

Algunos pueblos árabes creen que los animales que nos encontramos en vida, principalmente perros y gatos son los guías en el camino después de la muerte. Si es así, este seguramente se aparecerá en algún momento. Por lo pronto encontarlo ha servido para mostrarme una vez más que la muerte es un hecho que puede suceder en cualquier noche, en cualquier avenida, sin importar si se hace una labor heroica o se compra un gaseosa: con el primer aliento se da inicio a la vida, con el último se acaba: lo que se haga en medio es lo que vale.

Post: En este caso, creo que no hice lo suficiente por él, eso queda para la conciencia y la memoria.